La actriz cubana Livia Brito fue vinculada a proceso por el delito de falsedad de declaraciones en el caso relacionado con la agresión al paparazzi Ernesto Zepeda, ocurrida durante la pandemia en Cancún.

La resolución fue confirmada por el reportero Carlos Jiménez, quien informó que un magistrado ordenó formalmente el inicio del proceso penal tras casi dos años de investigaciones.
El origen del conflicto
El incidente ocurrió cuando Brito y su entonces pareja, el instructor Yosmi Gedler Martínez, fueron fotografiados sin su consentimiento en una playa de Cancún.
De acuerdo con la denuncia del fotógrafo, el encuentro derivó en una agresión física, así como en el retiro de su cámara y equipo de trabajo. Zepeda presentó una denuncia por daño moral y secuelas físicas derivadas del altercado.
Versiones contrapuestas
En marzo de 2023, la actriz celebró públicamente que una jueza de Cancún determinara la no vinculación a proceso por la vía penal, argumentando legítima defensa y la protección del derecho a la imagen y a la privacidad.

Brito sostuvo entonces que nadie puede ser fotografiado sin consentimiento y que su actuación estaba amparada por criterios respaldados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Responsabilidad civil confirmada
Sin embargo, ese mismo año, un juzgado de la Ciudad de México determinó que Livia Brito era responsable en la vía civil, imponiéndole una indemnización superior al millón de pesos a favor de Ernesto Zepeda.
La actriz impugnó la resolución, pero el caso llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que en junio de 2025 desechó su recurso y confirmó la sentencia definitiva.
Proceso por falsedad de declaraciones
En julio de 2025, Brito fue citada a declarar por el delito de falsedad de declaraciones, al considerar que mintió ante la autoridad al negar la agresión.
Finalmente, en 2026, un magistrado determinó su vinculación a proceso, lo que abre una nueva etapa judicial en el caso, ahora en el ámbito penal.
Situación legal actual
Aunque la actriz no ha sido declarada culpable ni existe sentencia firme en esta nueva causa, deberá presentarse ante la autoridad para continuar con el procedimiento legal.
El caso se ha convertido en un referente sobre los límites entre la privacidad de figuras públicas, el ejercicio del fotoperiodismo y la responsabilidad legal en conflictos entre celebridades y medios.

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