Once años después de la herida abierta en el Super Bowl pasado, los Seattle Seahawks cerraron el círculo.
En el estadio Levi’s de Santa Clara, California, aplastaron 29-13 a los New England Patriots para conquistar el Super Bowl LX, cobrar revancha histórica y devolver el trofeo Vince Lombardi a la Ciudad Esmeralda, ante una afición que jamás olvidó aquella derrota.
Job's done. pic.twitter.com/AYzQMNHu5S
— Seattle Seahawks (@Seahawks) February 9, 2026
Una defensa que asfixió a Nueva Inglaterra
Sólo un equipo se presentó en Santa Clara. Esa fue la sensación entre los más de 68 mil aficionados que presenciaron el dominio absoluto de la defensiva de Seattle, la número uno de la NFL en puntos permitidos.
Los Patriots no lograron anotar hasta el último cuarto y su joven mariscal, Drake Maye, fue llevado al colapso: seis capturas, tres entregas de balón y una intercepción marcaron una noche de pesadilla para Nueva Inglaterra.
Jason Myers, el factor silencioso del título
Aunque el marcador final reflejó una paliza, el nombre propio del partido fue el del pateador Jason Myers, quien con cinco goles de campo rompió el récord histórico de anotaciones por esa vía en un Super Bowl.

Antes del touchdown de AJ Barner, Myers era el principal responsable de la ventaja inalcanzable de Seattle, aportando 17 puntos totales con goles de campo y puntos extra.
Darnold cumple su sueño, Seattle lo respalda
Sam Darnold, sin una actuación espectacular, cumplió su objetivo más grande: ser campeón de la NFL. En silencio, eficiente y respaldado por una estructura sólida, el quarterback conquistó el anillo que muchos creían imposible para él, silenciando a quienes lo etiquetaron como un fracaso.
El Jugador 12 convirtió Santa Clara en Seattle
Aunque los Patriots fueron el local administrativo, el Jugador Número 12 se hizo sentir.
El ambiente ensordecedor trasladó el espíritu de Lumen Field a California y convirtió Santa Clara en territorio esmeralda. Seattle jugó como en casa y nunca perdió el control emocional ni futbolístico del partido.
Un cierre simbólico para una coronación total
La intercepción del safety de ascendencia mexicana Julian Love, a ocho minutos del final, selló el destino del juego. Uchenna Nwosu colocó el último clavo en el ataúd de Nueva Inglaterra, mientras Santa Clara se teñía de azul y esmeralda.

Seattle conquistó su segundo campeonato y, con una actuación dominante de principio a fin, la NFL tiene nuevo rey.
