En un país donde la seguridad pública sigue siendo una de las principales deudas del Estado, Nuevo León decidió apostar por una imagen futurista: la compra de “perros robot” para tareas de vigilancia rumbo al Mundial de Futbol 2026.
Bajo el discurso de modernización policial, el municipio de Guadalupe presentó la nueva División K9-X, integrada por cuatro robots cuadrúpedos, como símbolo de innovación tecnológica… y de espectáculo institucional.
Robots para el Mundial
La presentación estuvo encabezada por el alcalde Héctor García García, quien celebró la adquisición con un mensaje contundente: “¡Esta es la policía que protegerá el Mundial!”.

Los dispositivos fueron comprados por el municipio que colinda con Monterrey y alberga el estadio BBVA —sede oficial del torneo— y están diseñados para ingresar a zonas de riesgo, transmitir video en tiempo real y realizar tareas de reconocimiento previo antes de la intervención policial.
Vigilancia con bocina y cámara
De acuerdo con información oficial, los robots cuentan con cámaras, visión nocturna, comando de voz, bocinas de advertencia y estructura resistente.
Un video difundido por el gobierno municipal muestra a uno de los dispositivos caminando en edificios abandonados, subiendo escaleras con dificultad y detectando a un hombre armado, a quien le ordena soltar su pistola mediante altavoz.
La escena parece más cercana a un ejercicio de demostración tecnológica que a una operación real de seguridad pública.
Las autoridades aseguran que los “perros robot” podrán detectar comportamientos inusuales, identificar aglomeraciones anómalas, recorrer áreas amplias y alertar a cuerpos de seguridad y protección civil.
La narrativa oficial plantea una herramienta preventiva, aunque sin datos claros de impacto operativo real ni protocolos públicos de evaluación de resultados.
El costo de la innovación
Los cuatro robots fueron adquiridos por 2.5 millones de pesos y forman parte de una estrategia de seguridad que también incluye drones, un C4 con nuevo software y más de 100 patrullas.

Según el alcalde, su función será servir como “primera intervención” para proteger la integridad física de los policías, especialmente en situaciones como riñas o escenarios de riesgo.
La compra revive inevitablemente un antecedente incómodo en Nuevo León: el llamado “dron del Bronco”, adquirido en 2019 por 54 millones de pesos durante el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón.

Aquel proyecto, presentado como arma tecnológica contra el crimen organizado, terminó envuelto en reportes de fallas, opacidad en su fabricación, denuncias ante la FGR, investigaciones por presunta corrupción y un intento oficial por cancelar la compra.
Hoy, los “perros robot” reabren la misma pregunta estructural: ¿innovación real en seguridad pública o tecnología costosa con vocación mediática?

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