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Entre diablos y bodas

10 horas atrás

En San Martín Tilcajete, Oaxaca, el carnaval no termina en silencio. Termina con risas, música y una boda poco común.

Este domingo se celebró la representación satírica del sacramento católico del matrimonio, acto con el que concluyen cuatro semanas en las que los famosos “diablos aceitados” toman las calles en procesión.

La festividad se realiza cada año antes de la Semana Santa.

Su mensaje es claro: llegar “limpios” de pecado al inicio del tiempo litúrgico.

Pero la celebración no es solo religiosa. También guarda raíces prehispánicas que se mezclan con el rito católico en un fuerte ejemplo de sincretismo cultural.

Las actividades comenzaron a las 6:00 de la mañana con la entrega de reconocimientos por parte de los alcaldes a los encabezados del carnaval.

Luego vino la entrega de la banda de música y un almuerzo en casa de los organizadores. El ambiente fue creciendo poco a poco hasta llenar el pueblo de sonido y movimiento.

A las 10:00 de la mañana, los diablos aceitados salieron rumbo a la casa de la novia y los padrinos.

De ahí partieron hacia las oficinas municipales para celebrar la boda civil.

Más tarde, a las dos de la tarde, regresaron para una ceremonia religiosa “chusca”, llena de humor y sátira, que arrancó carcajadas entre vecinos y visitantes.

El significado detrás de la máscara

Gabriel Sosa Ortega, artesano originario del municipio, explicó que los diablos tienen una connotación de origen prehispánico.

El cencerro representa el ruido de los pecados; la máscara sirve para ahuyentar malos espíritus. Todo tiene un sentido: limpiar a la comunidad antes del Miércoles de Ceniza.

El carnaval cerró con un baile popular en la galera municipal, en el centro del pueblo.

Música de banda, risas y comunidad reunida marcaron el final de una tradición que cada año recuerda que la identidad se celebra con alegría, memoria y un toque de irreverencia.