La tarjeta departamental de Liverpool permite llevarte ropa, joyas o electrodomésticos sin pagar todo en el momento.
Es una ayuda cuando no tienes efectivo, pero también es un compromiso. Cuando se deja de pagar, la deuda no se queda igual: crece.
Al no cubrir el pago mensual, comienzan a generarse intereses moratorios. Eso significa que el dinero que debes sube cada mes.
Por ejemplo, si empezaste con una deuda de 2 mil pesos, con el paso del tiempo y los recargos, la cifra puede aumentar considerablemente. Y mientras más tardes en pagar, más difícil será salir.
La tarjeta de Liverpool es un crédito al consumo sin garantía específica. Eso quiere decir que no está ligada directamente a una casa o un auto.
Por eso, el embargo no es lo más común. Muchas veces, a las empresas no les conviene demandar porque el proceso legal puede costar más que lo que deben recuperar.
Prefieren negociar, ofrecer descuentos o vender la deuda a un despacho de cobranza.
Si la deuda no se paga durante mucho tiempo, el acreedor puede iniciar un proceso legal. Solo un juez puede ordenar un embargo.
Si el juez falla a favor de la empresa, entonces sí se puede emitir una orden para asegurar bienes como parte del salario, cuentas bancarias o incluso propiedades. Pero esto no ocurre de la noche a la mañana.
Una orden verdadera debe entregarse en persona por un actuario del juzgado y llevar sellos oficiales y firmas originales.
Cualquier carta o mensaje que diga “embargo” pero venga solo de un despacho, sin documentos oficiales, no tiene validez legal. Sin orden judicial, nadie puede quitarte tus bienes.
En México, no pagar una deuda civil no es delito. Así lo aclara la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros y lo respalda la Constitución.
La mejor defensa es informarte, negociar a tiempo y cuidar tu historial crediticio. Ignorar el problema solo lo hace crecer.

Caen dos por ‘picudos’ y las cámaras los delatan
DIF de Ciénega de Flores cierra año con mensajes de unidad