Durante más de diez años, capturar a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, fue una prioridad para el Estado mexicano.

Una fuente militar aseguró que detenerlo con vida era prácticamente imposible: sólo podía lograrse abatiéndolo.
Así terminó la larga cacería contra el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, considerado uno de los grupos más violentos del país.
RODEADO Y
— EJÉRCITO, FUERZA AÉREA Y GUARDIA NACIONAL México (@EJTO_FAM_GN) February 22, 2026
SORPRENDIDO
EL operativo de las fuerzas especiales del Eǰercito Mexicano sorprendieron a Ruben Oceguera Cervantes "el Mencho" en una quinta entre la sierra. No avisaron ni al Gobernador de Jalisco ni a las policias estatales. No funcionaron sus redes territoriales ni… pic.twitter.com/64VAPnN5EV
Tanto el Ejército como la Marina lo siguieron por años entre Michoacán, Jalisco y Colima.
En esas regiones montañosas y también en zonas urbanas, el capo construyó una red de protección que le permitía moverse sin problema.

Según fuentes federales, fue ubicado al menos cinco veces en puntos como Villa Purificación, Autlán de Navarro, Tapalpa y Zapopan. Siempre lograba escapar.
El fundador del CJNG burlaba operativos porque, de acuerdo con las fuentes consultadas, era avisado desde corporaciones locales e incluso dependencias de seguridad de distintos niveles de gobierno.
Esa información anticipada le daba minutos valiosos para desaparecer entre la sierra o mezclarse en zonas pobladas.
El operativo que marcó la guerra
Uno de los episodios más violentos ocurrió en mayo de 2015, en Villa Purificación.

Sicarios del CJNG derribaron un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana.
Murieron once militares y dos policías federales. El mensaje fue claro: el grupo tenía poder de fuego suficiente para enfrentar al Estado.
Niños como escudo y apoyo social
En el sexenio de Enrique Peña Nieto, el Gabinete de Seguridad lo ubicó en varias ocasiones.

Pero en al menos un operativo no fue detenido porque estaba rodeado de niños.
Además, para ganarse a la población, su organización entregaba despensas y apoyos comunitarios.
Esa estrategia le dio simpatía y silencio en comunidades rurales.
Enfermedad, escondites y recompensa millonaria
Autoridades federales también detectaron que “El Mencho” padecía una enfermedad y que se atendía en un hospital de la Secretaría de Salud de Jalisco, en la pequeña comunidad de Acíhuatl, de apenas 200 habitantes.
Estados Unidos, a través de la Administración para el Control de Drogas (DEA), ofrecía 15 millones de dólares por información para capturarlo.
Durante años se movió entre la Sierra de Amula y los límites con Michoacán y Colima. Hasta que su suerte terminó.


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