La Arquidiócesis Primada de México anunció un cambio importante en la Basílica de Guadalupe.
El cardenal Carlos Aguiar Retes designó a Daniel Víctor Villalobos Ortiz como nuevo rector del recinto religioso, en una decisión que busca fortalecer la organización interna y preparar al santuario para el Jubileo de los 500 años del Acontecimiento Guadalupano, que se celebrará en 2031.
El nombramiento fue oficializado el pasado 12 de julio y ocurre en medio de un proceso de reestructuración administrativa. Villalobos Ortiz, quien recientemente fue nombrado exorcista del santuario y también se desempeña como canónigo y vicario episcopal, asumirá la responsabilidad de dirigir uno de los templos católicos más visitados del mundo.
Cambio tras investigaciones internas
La llegada del nuevo rector ocurre después de la salida de Efraín Hernández Díaz, quien dejó el cargo en octubre de 2025 tras señalamientos relacionados con el manejo de recursos internos.
De acuerdo con la Arquidiócesis, durante esa administración surgieron denuncias por presuntas irregularidades en el control de limosnas y donativos, además de reportes sobre falta de insumos básicos para la operación del templo.
Como parte de las revisiones, una auditoría realizada por la firma Deloitte analizó el uso de los recursos destinados al mantenimiento de la Basílica.
Las investigaciones fueron notificadas tanto a la Santa Sede como a la Nunciatura Apostólica y continúan bajo las normas del derecho canónico, sin tratarse de un proceso judicial.
Preparan el camino hacia 2031
El cardenal Aguiar Retes explicó que la reorganización busca reforzar la transparencia y mejorar la administración del santuario, tomando como referencia modelos de gestión utilizados en las basílicas papales de Roma.
Entre las tareas del nuevo rector estará fortalecer la coordinación entre las distintas áreas y mantener como prioridad la labor evangelizadora.
Además, la Arquidiócesis anunció la creación de una Comisión Arquidiocesana que coordinará las actividades rumbo al Jubileo Guadalupano de 2031.
La intención es que la Basílica reciba este acontecimiento con una estructura fortalecida y proyecte una imagen de unidad para los millones de peregrinos que cada año visitan el recinto.
