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El error cotidiano que afecta la salud de millones

3 días atrás

En la elección diaria de los alimentos influyen múltiples factores como la prisa, la practicidad y los gustos personales, dejando en segundo plano el valor nutritivo.

Este ritmo de vida ha provocado que muchas personas confundan el acto de comer con el de nutrir, cuando en realidad no son lo mismo.

La nutrición debe ser personalizada

Especialistas coinciden en que solo un profesional de la nutrición puede determinar qué es una alimentación balanceada para cada persona, ya que influyen variables como enfermedades, historial clínico, género, nivel de actividad física, profesión, peso y estatura.

Una nutrición adecuada impacta tanto en la salud física como en el bienestar psicosocial.

Reglas básicas para una dieta equilibrada

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una alimentación balanceada debe cumplir cinco principios fundamentales: ser suficiente en cantidad, completa en nutrientes, bien proporcionada, inocua y variada.

Estos criterios permiten evaluar si una dieta realmente cubre las necesidades del organismo.

Los grupos esenciales de nutrientes

Para integrar una dieta equilibrada es indispensable considerar los principales grupos alimenticios: proteínas de origen animal o vegetal, hidratos de carbono, grasas saludables, vitaminas, así como sales y minerales.

Existen guías visuales y raciones recomendadas que facilitan esta integración de manera práctica y accesible.

Hábitos sencillos que hacen la diferencia

Contrario a la creencia común, llevar una alimentación balanceada no necesariamente es costoso ni complicado.

Un consejo clave de los nutriólogos es llevar un registro diario de los alimentos consumidos, clasificar los alimentos por grupo nutricional y, cuando sea posible, conocer el consumo calórico para tomar decisiones más conscientes.

La infancia, el sector más vulnerable

En la niñez, la alimentación es determinante para el desarrollo físico y mental. Las deficiencias nutricionales generan enfermedad, debilidad, bajo rendimiento escolar y rezago social.