¿Tienes varios perfumes, te gusta salir bien arreglado y hasta tienes tu barbero de confianza? En internet circula una palabra que, según cómo se use, podría describir esa costumbre de cuidarse y verse bien: “melosexual”. Pero no te vayas con la finta: aunque termine en “sexual”, no significa lo que muchos se imaginan.

El término aparece en algunas publicaciones digitales para hablar de personas, sobre todo hombres, que le ponen especial atención a su imagen. No hace falta vestir de marca ni gastar una fortuna: la idea es disfrutar de la ropa, el peinado, el perfume y los detalles del arreglo personal.
¿Eso cuenta como una nueva orientación sexual? No. Hasta donde se ha podido verificar, “melosexual” no es una categoría clínica reconocida en psicología o medicina. Es una etiqueta informal, sin definición oficial y cuyo uso depende de quién la diga.
¿Qué hace una persona a la que llaman melosexual?
Hay señales que se repiten en las descripciones de internet: escoger la ropa con cuidado, ir seguido a la barbería, probar cortes de cabello, mantener la barba arreglada o dedicar un rato a una rutina para la piel.
También aparecen el gusto por los perfumes, los accesorios, el ejercicio y las tendencias de moda. Pero ojo: son gustos y hábitos, no requisitos. Nadie necesita cumplir una lista para llevar esa etiqueta, ni hay una prueba que lo determine.
¿Y qué tiene que ver con la orientación sexual?
En realidad, son cosas diferentes. La orientación sexual tiene que ver con la atracción emocional, afectiva o sexual hacia otras personas. En cambio, arreglarte, usar cremas o disfrutar de la moda tiene que ver con cómo decides presentarte al mundo.
Así que un hombre puede usar tratamientos para el rostro, comprar perfumes o pasar tiempo frente al espejo y ser heterosexual, gay, bisexual o tener cualquier otra orientación. La forma de vestir no revela a quién le gusta una persona.
¿Es lo mismo que ser metrosexual?
Si la palabra te suena parecida a otra, no andas tan perdido. A principios de los años 2000 se hizo popular el término “metrosexual” para describir a hombres especialmente interesados en la moda y el cuidado personal. Esa comparación ayuda a entender por qué la expresión “melosexual” puede sonar familiar.
Lo que antes llamaba la atención hoy es bastante común. Cada vez resulta más normal que un hombre tenga una rutina para el rostro, use bloqueador solar, visite a su estilista o elija con calma qué ponerse. Y nada de eso tiene por qué convertirse en una etiqueta.
Entonces, ¿es bueno o malo ser melosexual?
Ni una cosa ni la otra. Cuidarse puede ser una forma de sentirse cómodo, expresar la personalidad o simplemente disfrutar de un estilo. Tampoco hay motivo para llamar vanidoso o narcisista a alguien solo porque presta atención a su apariencia.
La diferencia está en hacerlo por gusto y no por sentir que debes cumplir con una imagen perfecta. Las modas cambian y las redes sociales pueden poner presión, así que vale más encontrar un estilo propio que vivir pendiente de lo que otros aprueben.
Por ahora, “melosexual” es una expresión de internet, no una nueva identidad sexual avalada por especialistas. Si te encanta ir a la barbería, combinar la ropa o coleccionar perfumes, quizá alguien use esa palabra para describirte. Y si no, tampoco pasa nada: para verse bien no hace falta ponerse nombre.
¿Conoces a alguien que tarde más en arreglarse que en salir de casa? Compártele esta nota y pregúntale si ya había escuchado la palabra.

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