La ciudadana Yulissa Cruz, conocida por su labor en defensa de los perros abandonados, lanzó un llamado urgente a través de redes sociales para reunir 70 bultos de alimento, uno por cada perro que vive en su refugio en Ciénega de Flores.

Con un mensaje cargado de preocupación y esperanza, la rescatista expresó que su meta aún está lejos de cumplirse, lo que afecta directamente a los animales que dependen de ella cada día.
“A veces siento que no podré lograrlo… pero luego veo sus caritas y me digo: sí se puede”, escribió.
La meta: alimentar a 70 perros y ayudar a otros en Navidad
La activista informó que, si logra reunir los bultos necesarios, saldrá la Noche Buena a entregar comida a los perros que todavía viven en las calles.
Señaló que no tendrá cena navideña ni fiesta, porque su celebración serán los lomitos que reciban alimento y cariño por unas horas.
El costo por cada bulto es de $430 pesos, e invitó a la ciudadanía a apadrinar uno diciendo simplemente “yo”.
México y su crisis de perros callejeros
La situación que enfrenta el refugio de Yulissa refleja un problema nacional: México tiene 28 millones de perros, y el 70% vive en la calle, según la AMMVEPE.

La falta de responsabilidad y educación sobre la tenencia de mascotas deriva en abandono, maltrato, enfermedades y un impacto en la salud pública.
Muchos perros sin hogar pueden volverse agresivos o portar enfermedades por falta de vacunas y cuidados, además de enfrentar hambre, atropellos y violencia.
La adopción: un acto que transforma vidas
Expertos como Ylenia Márquez Peña, de la UNAM, destacan que adoptar va más allá de brindar hogar a un perro: también transforma al adoptante.
Señala que los perros enseñan amor incondicional, empatía, responsabilidad y incluso preparan a las personas para enfrentar duelos y etapas difíciles de la vida.

La adopción, señala, debe realizarse con análisis y compromiso, tomando en cuenta espacio, tiempo, economía y compatibilidad con el animal.
La responsabilidad detrás de una adopción
Antes de adoptar, los especialistas recomiendan evaluar aspectos como tamaño, energía, comportamiento y necesidades del perro.
Además, recuerdan que un perro vive en promedio 10 a 13 años, por lo que el compromiso debe ser real y permanente.
Un perro abandonado puede sufrir depresión o dejar de comer, por lo que entregar o desechar a un animal “porque ya no se quiere” genera un daño profundo.
Un llamado a la acción en Ciénega de Flores
Yulissa concluyó su mensaje pidiendo apoyo: “No me dejes sola en esta lucha. No los dejemos solos a ellos”. Destacó que para muchos perritos, esta podría ser “la última Navidad sin conocer el amor”.
La rescatista reafirmó que juntos se pueden llenar pancitas y regalar esperanza, por lo que invitó a la ciudadanía a visitar el refugio o realizar una aportación para los animales rescatados.

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